Crisis ocasionada por el covid-19. Reflexiones y orientaciones éticas. Todas las personas tenemos derecho a la salud

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Foto: Banc Imatges Infermeres. Autores: Ariadna Creus y Ángel García
Foto: Banc Imatges Infermeres. Autores: Ariadna Creus y Ángel García

Carta abierta desde el Grupo de Cooperación al Desarrollo del Colegio

La pandemia provocada por el virus SARS- Cov-2, está provocando una “crisis humana”, en la que pueden verse afectados los derechos humanos. Esta crisis puede plantearse como un reto a solventar y como una oportunidad para crear condiciones en las que valoremos lo que es esencial en la vida como puede ser el CUIDADO, tanto de las personas como del medio humano y natural que nos rodea.

La experiencia de otras crisis es que han generado más pobreza, han ampliado la brecha de desigualdad y las oportunidades solo se han dado en un pequeño grupo de la población. Es por este motivo que los profesionales de la salud, como facilitadores de proveer un recurso, que es a la vez un DERECHO HUMANO, fijamos nuestra mirada hacia la vulnerabilidad de los grupos de población que por sus características de pobreza, estudios normativos, etnia, edad y género, encuentran escasas sus oportunidades de afrontar con éxito esta crisis. 

Lo que caracteriza a una sociedad desarrollada en valores es que no únicamente “nosotr@s” sino también “ell@s” y por lo tanto tod@s seamos capaces de salir junt@s de esta situación de crisis, pues así se expresa en la UNESCO al decir que: 

-El trabajo a desarrollar contra el COVID-19 requiere el reconocimiento colectivo de las vulnerabilidades emergentes y crecientes, a fin de garantizar que las respuestas de las políticas sanitarias y sociales en todo el mundo no dejen a nadie atrás. 

-Los gobiernos y la comunidad internacional han de adoptar medidas urgentes mediante la cooperación internacional en un espíritu de solidaridad, subrayando la responsabilidad de ayudar los países enriquecidos por el capital monetario a las naciones empobrecidas por el capital monetario. 

Partiendo de estos dos postulados que ofrece la UNESCO, podremos construir una sociedad de reconocimiento mutuo donde el otro sí sea una promesa de futuro y no sea una amenaza, transitando una sociedad de cambio caracterizada por un sentimiento de relacionarnos en solidaridad.  

Nos gustaría en este punto no olvidar qué sociedad queremos construir, pues se habla mucho de la nueva normalidad y este es el punto clave, ¿hacia dónde debemos concentrar nuestros esfuerzos?, ¿qué hemos aprendido de lo que nos está pasando?, ¿qué análisis podemos hacer sobre las causas que han favorecido la aparición de esta pandemia?, ¿queremos un mundo regido por una sociedad capitalista donde se da más importancia al precio monetario que al valor intrínseco de las cosas, los afectos y las relaciones?, ¿la felicidad la encontramos en el dinero a través de la explotación de recursos y personas?

Por otro lado, hay relaciones que nos proporcionan salud integral, relaciones sociales satisfactorias, igual que está la posibilidad de mirar a través de la ventana al mundo con una visión positiva, donde revolotean valores y sueños a compartir, donde damos y recibimos amor. Y de esta manera sintamos la dignidad en nuestro quehacer diario, creyendo así que este es un mundo que necesita caminar hacia la UTOPÍA para seguir latiendo, seguir respirando. ¿Son estos enunciados los elementos facilitadores de la felicidad? Haciendo un viaje por estos interrogantes nos encontramos con que conseguirlo es posible a través de la grandeza en los hechos cotidianos, que definen lo que hacemos, para cambiar lo que somos como sociedad.   

Como decía Eduardo Galeano, no le demos más importancia al funeral que al muerto, ni a la boda más que al amor, ni al físico más que al intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido. Lo contrario a la propuesta de Galeano sería admitir que” todo ha cambiado para que nada cambie”.  

Enfermería, al igual que el resto de profesiones, se ha visto profundamente afectada por el alcance de esta crisis, y es en estos momentos cuando es prudente recordar cuál es nuestro papel en esta crisis e ir definiéndolo entre tod@s.

Por este motivo se hace necesario recordar que el fin de nuestra profesión es proporcionar a la persona, familia y comunidad un cuidado integral e integrador de calidad con la máxima competencia y presidido por los valores éticos y los derechos humanos que presiden la carta de derechos humanos de la ONU.

La guía equivalente en la Comunidad Valenciana es el Código de Ética y Deontología  en el que se recalca la importancia de ser estandartes de una atención más humanitaria si cabe, poniendo en valor nuestro paradigma holístico y facilitar el tránsito hacia el socio- crítico. Este paradigma nos permite avanzar en las situaciones de desigualdad y afrontar los retos conjuntamente, con instituciones y ciudadanía, para mejorar las situaciones de salud y los determinantes de las mismas que facilitan que dichas situaciones se perpetúen o no en el tiempo dependiendo del tipo de intervención que realicemos en ella y cómo nos situemos al respecto.

Ante estas circunstancias se proponen una serie de orientaciones éticas que deben estar implícitas en la actividad enfermera, máxime en las circunstancias en las que estamos viviendo, tales como: rechazo de toda discriminación o estigmatización por el motivo que sea, primado del deber de autocuidado y del derecho universal a ser cuidada, apoyo ético y emocional, así como defensa de los derechos de los pacientes. Como dice Audrey Azoulay (Directora General de la UNESCO): 

En un momento de incertidumbre, en que las sociedades de todo el mundo adoptan medidas rápidas y radicales contra la pandemia, me preocupan las posibles amenazas a los derechos humanos, la privacidad y las normas éticas, especialmente en relación con los más vulnerables. Esta crisis exige lo mejor de la humanidad, tomando como brújula los principios éticos 

Esta carta es proceso de una reflexión abierta ante los últimos acontecimientos de crisis, conflicto y confusión en la sociedad motivados por la llegada de personas migradas a las costas alicantinas, así como el abastecimiento insuficiente de alimentación, vivienda y necesidades de aseo a la población sin recursos monetarios para cubrir estas necesidades. Con ella intentamos transmitir un mensaje salubre de forma que en esta pandemia no nos contagie la discriminación y podamos entre tod@s aplicar la vacuna de la igualdad.