Declaración UPSANA ante la pandemia COVID-19

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Foto: Banc Imatges Infermeres. Autores: Ariadna Creus y Ángel García

Foto: Banc Imatges Infermeres. Autores: Ariadna Creus y Ángel García

La asociación de colegios profesionales sanitarios de la provincia de Alicante (UPSANA), encuadrada dentro de Unión Profesional de Alicante (UPA), representa a más de 23.000 profesionales sanitarios de la provincia y a los colegios profesionales de Enfermería, Farmacia, Fisioterapia, Medicina, Dietistas-Nutricionistas, Odontología-Estomatología, Ópticos-Optometristas, Podología, Psicología, y Veterinaria.

UPSANA, frente a la crítica situación ocasionada por la infección COVID-19, MANIFIESTA Y TRASLADA A LAS AUTORIDADES SANITARIAS y a la OPINIÓN PÚBLICA:

1. Nuestro profundo dolor por todas las victimas debidas al COVID19, y especialmente por todos y cada uno de los compañeros sanitarios, que como consecuencia de su entrega, sacrificio y dedicación a los ciudadanos, han fallecido.

2. Nuestro total apoyo y deseos de recuperación cuanto antes a los enfermos afectados por COVID-19.

3. Nuestro sincero reconocimiento y agradecimiento a todos los profesionales sanitarios por su responsabilidad, compromiso y esfuerzo, que hará posible, sin lugar a dudas, junto a la labor de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y a la coherente y mayoritaria colaboración ciudadana, superar esta tremenda situación.

EN EL ANÁLISIS DE LO OCURRIDO NO PODEMOS DEJAR PASAR POR ALTO:

1. Una vez alcanzado el pico de incidencia de contagio y superada la fase inicial de esta pandemia, a la vista de cómo han tenido que afrontar los profesionales sanitarios la atención a los ciudadanos, exigimos responsabilidades por las carencias de material de protección y por la improvisación. Por supuesto, exigimos NI UN DÍA MÁS sin la disponibilidad de material en todos y cada uno de los puntos de atención sanitaria, pública o privada. Nunca debió suceder tal desprotección de los profesionales que están en primera línea de defensa y nunca más se debe hablar de carencia de material en las futuras fases de la pandemia.

2. El confinamiento era una medida indiscutible para frenar el contagio masivo y garantizar la viabilidad del sistema sanitario cuando fueron tomadas, pero en los múltiples análisis efectuados y comparaciones con otros países, somos conocedores de otras posibles medidas que salvaguardan la salud comunitaria, a la vez que resultan menos lesivas para la economía del País. Estas medidas pasan por la realización de test masivos, la trazabilidad exacta de los casos y contactos, así como la toma de medidas sectorizadas, bajo un control epidemiológico exhaustivo. Por ello, exigimos la realización DE TEST, TEST, Y TEST, tanto para establecer un diagnóstico como para conocer la inmunidad de la población. Deben usarse todos los recursos disponibles en la provincia, porque los hay. La mejor decisión para el seguimiento y la monitorización de la infección es la obtención de datos fiables y la adopción de medidas específicas para minimizan los efectos sociales y económicos del aislamiento generalizado.

3. No es momento todavía de relajar la tensión, por lo que pedimos PRUDENCIA a la hora de tomar nuevas medidas y comunicarlas a la ciudadanía, siempre bajo el principio y derecho fundamental de la protección de la salud pública.

4. Sin embargo, sí es momento de haber aprendido la lección. Se debe hacer una profunda reflexión y rectificar si es preciso. NO MÁS IMPROVISACIÓN en las siguientes fases de retorno a la normalidad, en las que necesitaremos de manera imprescindible suficiente inversión sanitaria, -la que hasta ahora se ha negado-, recursos humanos y técnicos, apoyo a la investigación y profesionalización de la gestión. Vemos necesario disponer de planes uniformes y debidamente estructurados de contingencia para afrontar catástrofes de todo tipo, incluidas las epidemias o pandemias, y más necesario aún potenciar las áreas de Salud Pública y Atención Primaria, con un verdadero enfoque preventivo de la salud de la población.

5. El asesoramiento con los profesionales y expertos en las distintas materias no es despreciable, y menos en estos difíciles momentos. Los colegios profesionales siempre somos una garantía, fundamentalmente para los ciudadanos. Hemos asistido, una vez más, a una quiebra del principio de lealtad institucional entre administraciones y Colegios Profesionales sanitarios. Prueba de ello es la nula participación en la toma de decisiones o consultas o reuniones informativas durante esta crisis. Todos somos necesarios para construir el futuro y poner en marcha las medidas más convenientes y fundadas, por lo que PEDIMOS QUE NO NOS DEJEN ATRÁS como han hecho hasta la presente.

6. Se hace necesario ir planificando los escenarios asistenciales futuros con o sin epidemia COVID19. Hay que consensuar cómo será el regreso a la actividad, recompensando el trabajo y el esfuerzo de los profesionales que han dado todo en esta lucha, y ayudando a los profesionales con actividad privada, que han visto cómo la Administración permitía la apertura de sus centros y establecimientos sanitarios sin garantías de protección adecuadas y sin perspectivas de viabilidad económica, excluyéndoles de esta forma del acceso a las líneas de ayudas y prestaciones a otros colectivos no sanitarios considerados no esenciales.

Por último, no queremos dejar pasar la oportunidad de dirigirnos a los ciudadanos para agradecer las reiteradas muestras de apoyo y reconocimiento, en estos duros y difíciles momentos. Nos sumamos a los recíprocos aplausos, y os solicitamos encarecidamente que, una vez pase esta grave situación, no olvidéis mantener vuestro apoyo para que tengamos un adecuado y proporcional reconocimiento en la sociedad. Necesitaremos que recordéis a nuestros gobernantes que deben fortalecer, ante todo, nuestro sistema sanitario. Invertir para tener el mejor sistema sanitario del mundo no es negociable. De momento, sólo tenemos los mejores profesionales, que estamos y estaremos en la primera línea del frente, contra ésta o cualquier otra emergencia sanitaria que se presente.