Objetivo: evitar más de 7.500 muertes anuales por parada cardiorrespiratoria a partir de 2025

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“En España, no conocemos su incidencia, se estima que anualmente se producen 52.300 paradas cardiacas, 30.000 en la comunidad y 22.300 en los hospitales”. Así comienzan a exponerse las conclusiones del documento titulado Una estrategia para el Sistema Nacional de Salud ante la parada cardiaca elaborado por el Consejo Español de Reanimación Cardiopulmonar (CERCP).

Dicho documento continua exponiendo en las conclusiones que tenemos la necesidad y la responsabilidad de mejorar la supervivencia con buena calidad de vida y de disminuir las discapacidades de las víctimas de las paradas car­diacas. Tenemos los recursos para hacerlo y sabemos cómo lograrlo. Es el momento oportuno para emprenderlo, como ya lo están haciendo los países más avanzados.

España –continúa- es líder mundial en la donación de órganos, habiendo desarrollado un mo­delo propio para su organización, su operativa es muy complicada y los tiempos de actuación muy acotados, con la necesidad frecuente de apoyo de equipos no sani­tarios. La actividad trasplantadora es extremadamente compleja precisando de una coordinación muy precisa de múltiples profesionales de muy elevada cualificación, las 24 horas del día los 365 días del año. Con el éxito en el campo de los trasplantes de órganos se ha demostrado la capacidad de nuestro sistema sanitario para hacer frente a problemas complejos, donde están implicados agentes y servicios muy dis­pares. Si hemos podido llegar a ser el líder mundial en trasplantes, no parece que haya ninguna razón para que nuestro sistema sanitario no sea también líder en el tratamiento de las paradas cardiacas.

Para esta tarea de ayuda solidaria a nuestros conciudadanos ofrecemos –dice- nuestra colaboración a las instituciones que deben propiciar o liderar un proyecto de esta índole y muy especialmente: a los grupos parlamentarios, al Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, a las Consejerías de Salud de las diferentes autonomías y a las áreas de protección civil de los ayuntamientos. Además estamos a disposición de todas las instituciones y organizaciones para colaborar en todos aquellos proyec­tos y actividades que puedan ayudar a disminuir las consecuencias devastadoras de las paradas cardiacas.

La estrategia plantea como componentes clave de su propuesta los siguientes:

1. El aprender de las mejores prácticas internacionales.

2. El Registro Nacional de las PCRs.

3. La cultura de excelencia.

4. La educación y formación en RCP.

5. Un marco estratégico ante la PCR para el SNS.

6. Las estrategias autonómicas frente las PCRs.

7. Los planes autonómicos de prevención y atención a la parada cardiaca extrahospi­talaria y sus adecuaciones sectoriales y locales.

8. Los planes autonómicos de prevención y atención a la parada cardiaca hospitalaria.

9. El fomento de la colaboración de la población y de la participación de la sociedad civil.

10. La promoción de la investigación en la PCR y de la innovación en las estrategias asistenciales.

Con ello, indican, se facilitaría la implantación gradual del programa integral, acortando los tiempos de respuesta y evaluando, en nuestro medio, con ensayos pilotos algunos de los componentes esenciales del sistema. En los 5 años de duración del programa, se podrían formar 500.000 ciudadanos en RCP básica y DEA y optimizar en todas las autonomías los programas de RCP asistida telefónicamente. Al final de este periodo se podría, como mínimo, duplicar el porcentaje de RCP realizada por los testigos y se podrían llegar a evitar, a partir del 2025, más de 7.500 muertes anuales.